Ahumada (2001) “la evaluación debería ser considerada
como un proceso y no como un suceso y constituirse en un medio y nunca en un
fin”
Con esta expresión el autor hace una fuerte crítica al
modelo de evaluación que en su momento, estaba basada en una metodología amparada
por las teorías de aprendizajes del conductismo, donde el alumno es un simple receptor
de los contenidos que el docente le muestra a su modo de ver y que debe
aprenderlos de la misma forma, los cuales se comprueban con una evaluación
donde lo que prima es la memorización de datos. Por su parte el autor apunta
con este postulado visionando la evaluación desde nuevas prácticas de
aprendizajes donde el rol del alumno sea más activo y que pueda reaccionar lo
que aprende en la escuela con la realidad que lo rodea.
Mora (2004) “La evaluación se puede entender de diversas
maneras, dependiendo de las necesidades, propósitos u objetivos de la
institución educativa, tales como: el control y la medición, el enjuiciamiento
de la validez del objetivo, la rendición de cuentas”
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